Como dice un buen amigo, al que todos conocéis de sobra,” lo que se hace y no se cuenta, es como si no existiera,” es decir como si no se hubiera feíto. Y como para mí, esto de escribir, más que
un coñazo, es una forma de relajarme ,y, como leí alguna vez en algún sitio “el fascismos se cura leyendo y el racismo viajando”, pues yo escribiendo, os cuento:Todo se fraguó para mí, el jueves 23, día de la Asamblea de la AMZ, coincido en el Hogar con Jhón, que me comenta que el sábado se va ,con el amigo Satur, a hacer la MIRANDESA. Tras unas gestiones por el tema de la logística, el viernes le llamo y le confirmo que voy a la aventura.
6,30 del sábado, en pie de guerra, ya está todo listo en la “furgo”, desayuno y rumbo a Zamora. Descargo, preparo y junto con Jhón, a las 8,00 nos encaminamos por una Santa Clara desierta, hacía el puente de piedra ; donde hemos quedado con Satur. Que ya viene calentito.
Desde la Hiniesta, el termómetro marca -3ºC.
Esta vez, ya que no es la primera que hacemos esta ruta, en vez de ir por Tardobispo vamos a ir por San Román. Es un camino más exigente, pero mucho más bello, siempre con el Padre Duero a nuestra diestra. Vamos devorando kilómetros a buen ritmo, llegamos a San Román y de ahí y de continuo siempre picando hacía arriba llegamos a Pereruela, que es conocida internacionalmente, por su alfarería, donde comemos algo al lado de la mejor casa del pueblo ( la Iglesia), o el mejor negocio, como dice Jhón y continuamos.
La temperatura va aumentando por momentos. Va saliendo el sol, que entre nubes y una calima de fondo, van haciendo más agradable a cada momento el precioso paseo.
Ya camino de Abelón, donde recogeremos a Odei que se incorpora a la aventura, volvemos a reponer fuerzas, esto de la bici consume muchas calorías; hasta que aparece .
Ahora ya, con nuevo miembro en el equipo, vamos

camino de Moral, ya con un calor de justica que nos hace quitar capas y más capas como las cebollas, el termómetro marca 18'5ºC,
hacemos una paradita, como digo, para quitar ropa y protegernos con la correspondiente crema solar, que el sol es “mu” malo!!!.
Pasamos Moral, desde el alto y a la derecha dejamos Moralina al fondo. Cruzamos la carretera y nos dirigimos a Torregamones. Ya por un camino que parece una autovía, pasamos la localidad di
rección a los chiviteros. Un trecho antes de llegar a ellos nos desviamos a la izquierda dirección Miranda, ya en tierras Lusitanas, que se ven al fondo, separada de nosotros por el gran Padre Duero, que vuelve a aparecer ante nuestras retinas.
La bajada hacía la carretera, técnica y peligrosa, por la cantidad de piedras sueltas y debido a la gran sequia, hay unos bancos de arena tremendos. En un “plis plas”, estamos en la carretera. Cuesta abajo todos los Santos ayudan.
Queda el último empellón, la subida por la carretera hacía Miranda, que ya por los kilómetros que vienen en las piernas se hace durilla.
Son las 13,30 y estamos en nuestra META!!.
Nos cambiamos y a comer al Mirandés. Un menú pantagruélico, palabra esta, muy utilizada por grandes los grandes del siglo de Oro y que tanto le gusta usar, al amigo Paco. Nos volvemos para Zamora y de ahí, cada uno a sus quehaceres.
Mi personal moraleja de esta recomendable actividad: lo lamentable de la falta de agua por todos los sitios y la terrible sequia que padecemos.
Hasta la próxima, que si nada lo evita, no tardará en producirse.











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